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O CORRESPONDENTE

Os melhores textos dos jornalistas livres do Brasil

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O CORRESPONDENTE

13
Fev22

El ex líder antivacunas italiano se arrepiente: "Hemos sido unos bastardos. Tenemos muchas muertes sobre nuestras conciencias"

Talis Andrade

Coronavirus

 

"Me convertí cuando vi morir a un chico en cuidados intensivos que tenía vídeos de mis discursos en el móvil. Hay un sistema detrás de las asociaciones", asegura el médico suspendido Pasquale Bacco

 

CLAUDIO MAZZON /CORRIERE DELLA SERA

Pasquale Bacco es un médico que durante dos años estuvo al frente de los antivacunas. En las plazas y en los escenarios sus palabras, a menudo violentas, fueron oro puro para esos millones de italianos que se alimentan de teorías conspirativas. Hoy Bacco vuelve a estar con los pies en la tierra y echa un vistazo a lo ocurrido en los últimos años. Ahora está convencido de que el Covid mata y que las vacunas son la solución. Su voz hoy la utiliza para decir realmente qué es el mundo sin vacunas.

 

¿Por qué cambiaste de opinión?
"Cuando vi morir a un chico de 29 años de Covid. Tenía en su móvil los videos de mis mítines en las manifestaciones de los no vacunados. La familia me dijo que era fanático mío. No me lo dijeron con enfado, al contrario, y esto me dolió aún más. Siento que esa muerte fue por mi culpa. Y la cosa todavía me molesta hoy. Para mí no era un credo. Cuando vi la realidad con mis propios ojos, me di cuenta de que estaba equivocado".
¿Cómo te convertiste en uno de los líderes antivacunas?
"Yo fui uno de los primeros. Yo era el único médico joven con experiencia. Lo que decía era oro puro para la gente que tiene miedo y busca certezas. Hice todos los pasos, todos los encuentros, hablé en 300 protestas. Conozco todos los mecanismos internos, desde el lenguaje que había que utilizar hasta el sistema de donaciones a asociaciones. Por eso ahora me temen y me quieren muerto".
¿Se siente culpable?
"Creo que los que subimos a esos escenarios tenemos algunos muertos en la conciencia. Hemos sido grandes cobardes todos los antivacunas. Íbamos a las plazas y cuando hablábamos sabíamos que la gente quería escuchar cosas fuertes. Así que provocas más y más. En las vacunas hay agua del alcantarillado, los ataúdes de Bérgamo estaban todos vacíos, con el Covid no murió nadie... Éramos realmente grandes bastardos, no me escondo, esa es la verdad. Un día deberíamos ser responsables de estas cosas. Desafortunadamente. Por esto he pedido perdón a todos pero ese perdón es inútil".
¿Cómo se llega a perder la racionalidad?
"No te das cuenta. Pierdes la cabeza siendo una persona racional. En ese momento tiene lugar un proceso peligroso. Que ir en contra de las vacunas es una fe y te conviertes en dios. Te llaman porque nació su hijo o para dejarte su propiedad. Entras en la locura absoluta. Los antivacunas son personas que tienen mucho miedo y encuentran seguridad en ti. Lo tenía todo. Los clientes particulares se habían multiplicado por mil. Para una visita, podría pedir cualquier cantidad. Como yo, muchos profesionales. Hay abogados que piden decenas de miles de euros por recursos que ya saben que son perdedores. Uno, por ejemplo, hizo 8 acciones colectivas y se hizo millonario por miedo a los antivacunas".
¿Estamos hablando de una economía real de los antivacunas?
"Cierto. Demandas colectivas, web, fundaciones, clientes para todos, desde médicos hasta restaurantes. Es por eso que hay tanta gente que está aterrorizada de que esto termine. Y por eso la muerte de Mimmo Biscardi, uno de los muchos juegos de pelota creados en la mesa, solo trae ventajas a este sistema porque alimenta el deseo de venganza de un movimiento que es una religión".
¿Mucho dinero?
"Había una mente económica detrás de todo esto. Durante dos años fue como si no hubiera una marca sin vacunas. Restaurantes, médicos, abogados, ingenieros topógrafos, profesores, un mundo de proveedores antivacunas dispuestos a recibir clientes antivacunas".
¿Y en las asociaciones?
"Las asociaciones que hacen referencia a los antivacunas tienen cuentas bancarias con 400.000 euros. Las donaciones son muchas. Basta con mirar quiénes son y quién los preside para entenderlo todo. Todos ellos son personas de la tercera edad acomodadas. El viejo magistrado, el viejo médico, el viejo asesor legal. Todos profesionales al final de sus carreras que han puesto en marcha un juguete para la vejez, para satisfacer sus perversiones".
¿Qué pasa con la política?
"La infiltración política de los antivacunas está presente. Éramos un electorado enorme. Yo estaba allí cuando los políticos nos pagaban los palcos y nos pedían que en cada plaza dijéramos algo sobre temas locales".
¿Había también alguien en comunicación dirigiéndose a usted?
"Cierto. Fuimos entrenados en qué decir, y no por el recién llegado, sino por quienes habían dirigido los informativos nacionales. Entonces se generó un proceso espontáneo. Por ejemplo, cuando subí al escenario la última vez, en el Circus Maximus, ya estaba en crisis. Frente a 15.000 personas dije que las vacunas inmunizan, que no podíamos seguir diciendo lo contrario. Pero la gente estaba exultante, igual me aplaudía, había gente que me tocaba las piernas y lloraba. Aunque dije lo contrario de lo que pensaban, no escucharon. Habló un dios. No pudo haber sido Bacco el hereje quien los traicionó, fue su audiencia. Hay muchos que todavía están convencidos de que se está haciendo todo esto para ahuyentar a los fuertes poderes que impone la vacuna".
¿Qué estás haciendo ahora?
"Trato de remediar mis errores, cuento, desvelo el trasfondo. Intento que la gente abra los ojos. Me vacuné, estoy suspendido de la orden médica por 6 meses y no he apelado porque siento que me equivoqué y lo acepto. Ser un antivacunas puede ser un negocio y la oportunidad convierte al hombre en un ladrón". (Transcrito El Mundo)

16
Jun21

Se não houver impeachment, o capitão continuará matando

Talis Andrade

impeachment já.jpg

 

 

por Paulo Pimenta

- - -

O que o Brasil presenciou no último sábado, 29 de Maio de 2021 – o #29M –, convocado pelos movimentos sociais e populares e que ganhou forte adesão nas redes, foi o reencontro dos setores democráticos e progressistas com o seu espaço natural: a rua.

E com protagonistas fundamentais na história das lutas sociais no país à sua frente: a juventude e as mulheres.

Não nos conformamos com a morte! Não seremos governados pela morte!

Esse foi o grito de quem esteve sob o céu de 29 de maio. Um grito para ser ouvido pela sociedade e pelas instituições.

 

Esperança de volta

 

Foram manifestações como há muitos anos não se viam no Brasil: os oradores e oradoras iniciavam seus discursos: “Eu sou…”, diziam seus nomes e em nome de quem falavam.

Novas lideranças, a maioria desconhecidas do público a quem se dirigiam, fazendo emergir novas vozes nas ruas do País. Um sopro de renovação, esperança e combatividade contra o governo genocida de Jair Bolsonaro.

Um grito de basta. Basta de fome e de mortes!

Um movimento pautado pelo direito universal à sobrevivência e a uma vida digna, expresso pela exigência de vacina contra a Covid-19 para todos pelo SUS, e por um auxílio emergencial de, no mínimo, R$ 600,00, até o final da pandemia.

Esse fato político de surpreendente envergadura não foi capaz de sensibilizar as redações da imprensa tradicional e não mereceu cobertura digna da maior parte da grande mídia, que preferiu selar sua cumplicidade com o morticínio provocado pelo neofascismo dos tópicos.

Alguns veículos impressos preferiram destacar as “perspectivas de home office das cidades turísticas” ou “o reaquecimento da economia”, quando algumas centenas de milhares de brasileiras e brasileiros saíam às ruas para denunciar o governo.

O que revela o quadro de dificuldades em que se encontra a parcela da direita brasileira subordinada à pauta neoliberal imposta pela extrema-direita liderada pela dupla Bolsonaro/Guedes.Image

Governo genocida

 

Uma mobilização popular que compreendeu que os riscos impostos pela calamidade sanitária eram menores do que a necropolítica intencional do presidente da República e de seu governo, demonstrando que o povo brasileiro se recusa a prosseguir como um rebanho rumo ao matadouro.

Todos sabemos que se trata de um ato extremo. Uma mobilização convocada por organizações – a Frente Brasil Popular, Povo Sem Medo e Coalizão Negra por Direitos, os sindicatos e Movimentos Populares – que sempre se puseram em defesa do isolamento social, do uso de máscara, de testagem em massa e da vacinação para todos, que buscam a rua como último recurso, numa circunstância construída criminosamente por um governo que apostou na morte.

O governo Bolsonaro, embora não queira assumir as trágicas consequências que levaram o País a quase meio milhão de óbitos, adotou uma estratégia definida como “imunização de rebanho” e em nome dela boicotou a vacinação e aderiu ao charlatanismo, com o próprio capitão-presidente cumprindo o lamentável, e ainda mal explicado, papel de garoto-propaganda da cloroquina, medicamento comprovadamente ineficaz para o combate à Covid-19.

 

“Gripezinha”

 

Um governo que, desde março de 2020 sabota o combate à pandemia sistematicamente e por todos os meios. Desde o negacionismo dos primeiros meses, da “gripezinha”, ao estímulo às aglomerações, à recusa do uso de máscara de proteção, passando pela recomendação do uso da cloroquina como tratamento precoce.

A CPI da Covid instalada no Senado Federal desnudou o governo do capitão.

Um governo que cria deliberadamente situações de conflito com os países e empresas fornecedoras dos insumos necessários à fabricação da vacina.

Recusou-se a comprar o medicamento, único meio disponível capaz de deter a pandemia, ignorou as diferentes ofertas de empresas e estimulou e continua a estimular a transmissão do vírus com as aglomerações que provoca semanalmente.

Essa é a moldura que cerca e dá sentido às manifestações de 29 de maio contra uma calamidade sem precedentes na história do Brasil.

A sociedade não pode esperar 2022 para remover um governo responsável pelo maior morticínio da história do Brasil.

Responsável por uma estratégia deliberada que nos converteu no epicentro mundial da pandemia que, a esta altura, se aproxima de meio milhão de mortos!

 

Impeachment já

 

O despertar das ruas no sábado último, depois de um longo período de predomínio absoluto da extrema-direita, abre uma nova frente na batalha pelo impeachment do atual ocupante do Palácio do Planalto e estabelece um novo interlocutor que não poderá ser ignorado indefinidamente pelo presidente da Câmara Arthur Lira – o povo.

O Brasil, após o 29 de maio de 2021, abre caminho para viver um processo que nos aproxima de outros países do continente, como o Chile.

Com uma esquerda renovada disposta a demolir os fundamentos do neoliberalismo e avançar no sentido de uma sociedade democrática, assentada sobre o combate às desigualdades sociais, o respeito à diversidade e ao meio ambiente, o primado do público sobre o privado, com garantia de igualdade de oportunidades e afirmação da soberania como âncora de um novo projeto democrático de reconstrução nacional.

Se não houver impeachment, o capitão continuará matando.

Impeachment Já!

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16
Jun21

O negacionismo mata

Talis Andrade

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por Pedro Hallal

- - -

Os dados trazidos a público pelo jornalista Ricardo Mendonça no Valor Econômico são estarrecedores. Todas as 5.570 cidades brasileiras foram divididas de acordo com o percentual de votos em Bolsonaro no segundo turno das eleições presidenciais de 2018. Em 108 cidades, Bolsonaro teve menos de 10% dos votos, em 833 cidades teve entre 10% e 20% dos votos, e assim sucessivamente, até chegar nas 214 cidades nas quais Bolsonaro teve entre 80% e 90% dos votos e na única cidade em que Bolsonaro teve 90% ou mais dos votos em 2018. Essas informações, aliás, são de domínio público e podem ser acessadas por qualquer um no Repositório de Dados Eleitorais do Tribunal Superior Eleitoral.

De posse dessas informações, o próximo passo foi analisar a quantidade de casos e de mortes por Covid-19 em cada uma das 5.570 cidades. Novamente, os dados são de livre acesso, tanto pelo Painel Coronavírus do Ministério da Saúde quanto pelo DataSUS. Nas 108 cidades em que Bolsonaro teve menos de 10% dos votos, o número de casos é de 3.781 por 100.000 habitantes. A quantidade de casos sobe linearmente até atingir 10.477 casos por 100.000 habitantes nas cidades em que Bolsonaro teve entre 80% e 90% dos votos e 11.477 casos por 100.000 habitantes na cidade em que Bolsonaro teve 90% ou mais dos votos.

Os dados para mortes são igualmente chocantes. A mortalidade varia de 70 mortes por 100.000 habitantes nas cidades em que Bolsonaro teve menos de 10% dos votos, até mais de 200 mortes por 100.000 habitantes nas cidades em que Bolsonaro teve 50% dos votos ou mais. Na única cidade em que Bolsonaro fez 90% dos votos ou mais no segundo turno das eleições de 2018, a mortalidade é de 313 por 100.000 habitantes. Mais do que o resultado dessa cidade isoladamente, o que chama atenção é a escadinha observada nos gráficos.

Esses resultados mostram uma das facetas mais perversas da pandemia. O negacionismo, seja seu ou daqueles que estão ao seu redor, mata, e quanto maior o grau de negacionismo, maior o risco de morte por Covid-19. O morador de uma cidade na qual Bolsonaro venceu o segundo turno das eleições de 2018 tem três vezes mais risco de morte por Covid-19 do que o morador de uma cidade em que Bolsonaro foi derrotado com folga. Mesmo que a pessoa tenha votado contra o negacionismo, estando ela exposta a um ambiente negacionista, seu risco de morte é maior.

Não é a primeira vez que análises ecológicas desse tipo são produzidas. Nos Estados Unidos, pesquisadores mostraram que, entre março e dezembro de 2020, houve diferenças marcantes na mortalidade e nos casos de Covid-19 de acordo com o partido do governador de cada estado americano. Estados governados por republicanos, partido do ex-presidente Donald Trump, apresentaram, em média, 18% maior mortalidade por Covid-19 do que estados governados por democratas, partido do atual presidente Joe Biden. Embora essas diferenças sejam marcantes, elas sequer se comparam aos incríveis 177% de aumento nos casos que são observados comparando as 108 cidades brasileiras em que Bolsonaro fez menos de 10% dos votos com as 214 cidades brasileiras em que ele fez entre 80% e 90% dos votos.

Encerro expressando minha solidariedade às 450 mil famílias em luto pelas mortes por Covid-19, lembrando que mais de 300 mil dessas mortes poderiam ter sido evitadas caso o país tivesse optado por ouvir a ciência.

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